Oṁ – ahaṁ vrkṣasya rerivā

अहं वृक्षस्य रेरिवा । कीर्तिः पृष्ठं गिरेरिव । ऊर्ध्वपवित्रो वाजिनीव स्वमृतमस्मि ।
द्रविण ग्ं सवर्चसम् । सुमेध अमृतोक्षितः । इति त्रिशङ्कोर्वेदानुवचनम् ॥ १॥ इति दशमोऽनुवाकः ॥

oṃ a̱haṃ vṛ̱kṣasya̱ reri̍vā | kī̱rtiḥ pṛ̱ṣṭhaṁ gi̱reri̍va | ū̱rdhvapa̍vitro vā̱jinī̍va sva̱mṛta̍masmi | dravi̍ṇa̱m̱̐ sava̍rcasam | sumedhā a̍mṛto̱kṣitaḥ | iti triśaṅkorvedā̍nuva̱canam|| oṁ śānti̱ḥ śānti̱ḥ śānti̍ḥ 717; ||4||

-Kṛṣṇa-Yajurveda, Taittirīya upaniṣad – I.10

“Yo soy el sustentador del árbol del saṃsāra.
Mi fama es como la cumbre de una montaña.
Soy puro/sagrado. Tengo la forma de pura conciencia, que es la misma que existe en el Sol.
Estoy en la forma de conocimiento brillante que es como la riqueza.
Estoy dotado con el más auspicioso conocimiento/inteligencia. Soy libre de la muerte y el
decaimiento.”
Esto fue declarado por el sabio Triśaṅku luego de haber ganado el Autoconocimiento.

Om, Paz, Paz, Paz. (4)

Kṛṣṇa Yajurveda, Taittirīya upaniṣad – I.10
 Traducción por Francisco San Miguel

Bhāṣya

Este es un mantra que busca asimilar el conocimiento desde el punto de vista de quien está vivenciando ānanda. Entonces aquí se revela que es ātmā ajñāna cómo lo existente, sólo el conocimiento de ātmā existe, no el individuo o jiva. La tradición provee una plataforma para que el jiva vaya madurando y ganando el acercamiento a la libertad total mediante pequeños pasos en la liberación de su pequeña identidad relativa. 

Desde esta perspectiva el Ṛṣi Triśaṅku nos señala: Yo soy el árbol del samsāra ya que en realidad yo soy la semilla que es Brahman, la existencia, y esa semilla es avidyā, es mithya y sat. Soy mithya y sat, no hay un problema real al que aferrarse. El samsāra y avidyā existen en mi por que soy lo que existe.

Esta verdad es innegable como la presencia de una montaña, la montaña permanece en el tiempo por generaciones y generaciones. Siempre está al igual que Sat; y si posee una cumbre alta, se hace mucho más evidente  

Esta verdad evidente es sagrada, porque no posee defecto al ser innegable. Existo y eso no se puede negar, por esto es sagrada y pura. El conocer esta verdad innegable y que supera a todas las otras verdades me permite reconocerme como aquel que conoce, quien posee la conciencia de conocerse como innegable. Ante esto eres tu la conciencia que ilumina el mundo, gracias a la fuerza de conocer. Esa es la misma fuerza que posee el Sol, quien ilumina al mundo para ser consciente de él. 

Este conocimiento es mi forma y posee la fuerza o la forma de draviṇagṁ , de riqueza. Sólo quien posee conocimiento puede obtener riqueza, la mayor riqueza es la de reconocerse libre de la existencia condicionada por la ignorancia. El conocimiento es liberador y esto otorga el brillo de la riqueza. Este conocimiento brota en la forma del mantra, de una forma de expresar la realidad del Sat, de lo existente.

Poseo medha, poseo inteligencia y memoria para recordar este conocimiento. Mi vida está entregada en este conocimiento ya que él no es diferente a mi. Soy la fuerza del conocedor, soy consciencia y existencia. Este es el mayor conocimiento ya que refleja mi eternidad, la eternidad de ātmā y su igualdad con brahman. Lo que siempre está es lo que nunca decae, nunca se transforma, siempre permanece. Este reconocimiento de la identidad absoluta es lo que libera de la muerte al verse libre de los opuestos, las fluctuaciones, los cambios.

Así se expresa el sabio, así ve el mundo el sabio. El mundo no posee decaimiento, lo que es eterno es la transformación. Este es el autoconocimiento, esta es la palabra del veda. 

      • Swami Chinmayananda – Taittiriya upaniṣad
      • Traducido por Cristóbal Grez